El neuromárketing es la disciplina que aúna conceptos de las neurociencias y del marketing para analizar el comportamiento del consumidor y conseguir que las empresas vendan más. Para ello, se basan en aspectos como el color, la música, la colocación de los artículos o los precios, entre otros, que siguen por lo general un patrón lógico.

Ofrecer regalos al consumidor al final de la compra es una de las técnicas del neuromárketing, ya que se suele comprar mucho por impulso. Que te prometan un cupón de descuento para la siguiente compra o un sorteo, motiva al cliente a comprar un producto.

Cuestiones como el color también influyen. Según los expertos, hay tonalidades que incitan a la compra y uno de ellos es el naranja, de ahí que se relacione por ejemplo con entidades bancarias.

En cuanto a la colocación de los artículos tampoco se hace al azar. Las tiendas suelen poner los productos más demandados lo más lejos posible de la puerta y con ello se aseguran que los demás también serán vistos por los clientes. Mientras que aquellos productos considerados como “caprichos” o “deseados” se colocan junto a la caja para incentivar el consumo inmediato.

Asimismo, también los artículos con un precio más elevado se colocan a la altura de los ojos, para facilitar su visualización. Por otra parte, en cuanto al precio también cabe destacar que la tendencia a que acaben en ´99, en vez de redondear el importe, se lleva a cabo para crear la sensación de que se gasta menos.

Además, en el momento del pago, si se hace a través de internet, los expertos recomiendan desarrollar una página de diseño sencillo que no distraiga al cliente, ya que el cerebro evita los conceptos abstractos y complicados.

Fuente: Cinco Días