Cualquier trabajador va a rendir más en su puesto de trabajo si está motivado. Atrás quedó la figura del jefe autoritario que ejerce presión sobre sus empleados para aumentar sus cuentas, ya que está comprobado que desarrollamos mejor nuestras funciones cuando estamos en un ambiente positivo y nos sentimos valorados.

Antes de recurrir a técnicas de motivación hay que detectar cuáles son los factores que indican que una persona no está contenta en su puesto de trabajo. Estas son: Incumplimiento de los horarios, quejas constantes, trabajo sin finalizar, reducción de la efectividad, conflictos con los compañeros o falta de integración con las actividades que se desarrollan fuera del trabajo.

Ahora bien, la motivación puede perderse con el paso de los años, pero para el gerente o empresario debe ser un objetivo que se consiga a corto plazo, es decir, tiene que buscar las claves para que el trabajador encuentre esa recompensa pronto.

En primer lugar, hay que conocer si el empleado tiene algún problema que le esté afectando en su desarrollo laboral y si es así hay que tenderle la mano y buscar soluciones juntos.

Asimismo, se deben buscar objetivos semanales, de manera que estos pequeños logros tengan consecuencias en un corto periodo de tiempo. Esto podría compararse a los videojuegos, donde los premios se van sumando constantemente y no al final del juego.

Por otra parte, es muy importante que se trabaje con concentración y esto no siempre se encuentra en el lugar de trabajo, sino que se desarrolla mejor en casa. Siempre y cuando sea posible hay que valorar esta alternativa. Por ejemplo, si una persona no se encuentra físicamente al 100% podrá desempeñar mejor su tarea desde su domicilio, donde estará más cómodo. Aunque para muchos empresarios sea difícil de comprender, esta práctica mejora la productividad y genera un sentimiento de gratitud por parte del empleado con la empresa.

Dar más responsabilidad al trabajador es otra cuestión que lo motivará, puesto que implica mayor poder de decisión y requiere más empeño del empleado para que todo salga bien. En este caso, la labor del líder o jefe deber ser que todo el mundo aprenda de estos errores, pero nunca señalar la responsabilidad en un miembro del equipo que ha fallado.

Si la empresa va bien lo tienen que notar todos los empleados, para ello siempre deben existir pequeños detalles que lo demuestren.

Fuente: Pequeña y Mediana Empresa