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Creación o modificación de un producto, y su introducción en un mercado. Este es el significado que la RAE le da a la palabra innovación. Y es esta definición unida al emprendimiento la que puede asegurar el camino al éxito empresarial.

El concepto de innovación no es el mismo para una gran empresa que para un emprendedor, ya que en el primer caso está vinculado a una clasificación según el departamento de la organización, es decir, es una forma de analizar las consecuencias que tiene el crecimiento.

Es cierto que dentro del mundo de los negocios se abusa en exceso del término innovación, tanto es así que esta palabra suele aparecer en la presentación de cualquier proyecto e incluso protagoniza slogans, aunque en algunas ocasiones solo se busque llamar la atención del público con ella.

Y es que realmente las ideas innovadoras no caen de los árboles ni son fruto del azar, sino que el emprendedor debe contar con una serie de cualidades como la astucia, la experiencia o el conocimiento. Además, existen una serie de cuestiones que pueden facilitar el trabajo y que ayudan a saber si realmente estábamos hablando de innovación o solo de una idea del montón.

La primera de las preguntas que hay que contestar es ¿Y si…? Su formulación va a permitir poner nuevos retos sobre la mesa. Por ejemplo, deben hacérsela quienes encuentra una idea innovadora mientras están con otro proyecto.

La segunda de las cuestiones sería ¿Cómo puedo hacer X mejor? Esta pregunta ayudará a quienes ya hayan analizado otros problemas, para conseguir encontrar nuevas soluciones.

Y finalmente ¿Cómo debería…? Esta pregunta ayuda a los emprendedores a trabajar en nuevos problemas. Es la que usan los que verdaderos innovadores.

No todos los emprendedores son capaces de introducir ideas nuevas en un mercado. Lo fundamental es que aporten proyectos positivos que permitan un avance en cualquier ámbito.

Fuente: Escuela de Negocios

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