La base para comenzar con una empresa es trabajar muy duro. No se puede crear un negocio de éxito sin trabajar y quien le diga esto está mintiendo. Además, hay tres cuestiones que hay que tener en cuenta y que marcan la diferencia entre el fracaso y el éxito.

  • Navegar sin rumbo. La mayor parte de los empresarios no tienen un objetivo claro en su proyecto. La respuesta no puede ser “aumentar las ventas” o “crecer”, ya que son fines generales que no se concretan en acciones. Por ello, es importante tener una meta concreta y clara.
  • No tener una manera predecible de generar clientes. Hay empresarios que comienzan el día de trabajo con la esperanza de que entren clientes. Si de verdad quieres que tu empresa tenga éxito tienes que visualizar cómo generar las ventas.
  • Microgestionar la empresa. Este error suele ser el más común entre los empresarios. Quieren tener control sobre todos los aspectos de su negocio, hasta el punto que se quedan sin tiempo para hacer que su empresa crezca.

Si está cometiendo uno de estos tres errores tiene un problema, ya que su negocio no conseguirá crecer de manera significativa, incluso puede llegar a desaparecer en poco tiempo.

De hecho, el pasado año más de 27.000 empresas pusieron el cartel de cerrado. Y es que no hay lugar para negocios descuidados y chapuceros.

Fuente: Judit Catalá