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Vivimos en un mundo de continuo cambio y trasformación y esa realidad hace que estemos obligados a apostar por la formación y el aprendizaje de manera constante.  “La inversión en conocimiento paga el mejor interés”. Esta frase de Benjamin Franklin, uno de los padres fundadores de Estados Unidos, debe ser un pilar fundamental en aquella persona que quiera desempeñar su profesión y su vida con éxito.

Según los expertos, el mundo viaja hacia una sociedad del aprendizaje que será de por vida, ya que debemos ir al mismo ritmo que evoluciona el entorno. Para ello, hay que cambiar la mentalidad y dejar de lado la fórmula adquirida hace siglos de “formación, trabajo y jubilación”, puesto que la rapidez de los cambios tecnológicos nos obliga a que el aprendizaje nos acompañe siempre.

Para dar a todos los trabajadores las mayores posibilidades de éxito, las empresas necesitan ofrecer prácticas y carreras donde la formación se extienda a lo largo de la vida laboral.

Cada vez es más frecuentes que las aulas de las universidades o centros formativos de cualquier tipo se llenen de personas que han sobrepasado la edad que hasta hace unas décadas se consideraba oportuna para estudiar. Comenzar con un idioma, retomar una carrera que se abandonó o completar la formación existente son opciones que muchas personas deciden tomar de manera acertada y necesaria para su desarrollo, con independencia de su fecha de nacimiento.

Y es que nos encontramos en un momento en el que el analfabetismo no queda relegado a la falta de conocimientos para leer, sino que se traduce en la incapacidad para aprender, desaprender y reaprender.

Las generaciones consideradas mayores no se sienten, pese a la desigualdad que traen los jóvenes y su arraigo tecnológico, tan desprotegidas como pudiera parecer, pues han sido ellas quienes pusieron en marcha muchos cambios en la metodología de trabajo y en el uso de las tecnologías en el trabajo.

El futuro de la enseñanza pasa por adaptar la formación a las capacidades reales de cada persona, teniendo en cuenta su nivel de aprendizaje o su manera de informarse. Hay que tener en cuenta que la formación continua ayuda a las personas a tomar decisiones razonadas sobre sus vidas gracias a la actualización y la mejora de sus conocimientos.

Además, en la actualidad estamos ante otro cambio significativo como es la existencia de un entorno altamente robotizado y donde solo se podrá competir con el talento interno del que se disponga.

Fuente: El País.

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