Cada vez es más frecuente la búsqueda de una vivienda de alquiler para ir de vacaciones en vez de un hotel. Sin embargo, las dudas en torno a las plataformas de arrendamiento y a su correspondiente legislación han hecho que baje considerablemente la compra de una segunda residencia con el objetivo de sacarle rendimiento con el alquiler.

Según un estudio publicado por El País, esta tendencia ha bajado del 34% al 21% en el último año, aunque existen diferencias en las distintas comunidades autónomas. De todas las operaciones de compraventa de viviendas en el último año, las de segunda residencia fueron solo el 2%, frente al 8% registrado el año anterior.

Y es que los problemas que se generan en torno al alquiler turístico y la falta de claridad de la legislación hacen que muchos propietarios no quieran poner su vivienda en arrendamiento vacacional. De hecho, es una de las asignaturas que tendrá que afrontar el Gobierno de Pedro Sánchez.

Además, aunque un alquiler vacacional es en sí es más rentable que uno de larga duración, también puede suponer un inconveniente el trabajo y el dinero que requiere su mantenimiento.

Por otra parte, en lo que respecta a las hipotecas, cualquier persona que por una u otra razón baraje la posibilidad de adquirir una segunda vivienda tiene que tener en cuenta que suelen tener condiciones más duras que para las primeras residencias.

De hecho, un préstamo para segunda vivienda difícilmente financiará más de un 75% del precio de compraventa, los tipos no bajarán del euríbor más el 1,25%, si es variable, y del 2,75% en el caso del fijo, y los plazos no superarán los 25 años.

Fuente: El País